Christiania: una comunidad libre de reglas en el centro de Copenhague


c1

El pasado octubre estuve junto a mi novio visitando Dinamarca, más precisamente Copenhague una ciudad atípica e interesante por donde se la mire.

En esta oportunidad no voy a profundizar sobre la vida en Dinamarca, solo quiero destacar que los ciudadanos pagan entre un 40 y un 70 % de tasas sobre sus ingresos (siendo éstos los porcentajes más altos del mundo), gozan del privilegio de la salud pública y el acceso a los medicamentos gratuitos, educación primaria, secundaria y universitaria sin ningún tipo de costo y subsidios para todos los jóvenes estudiantes los cuales les permiten alquilar vivienda y cubrir el total de sus gastos. De acuerdo a estadísticas publicadas, la sociedad danesa es considerada la más feliz del mundo.

De mi paso por allí tengo el recuerdo latente de un hombre que se acercó a hablarnos en la estación de trenes central, nos contaba detalles de cómo es vivir allí y hay una frase que nos dijo, la cual guardo para siempre en mi memoria;

“He viajado por todos los continentes, he vivido en 8 países con diferentes culturas, si tuviera que aconsejar a mis hijos les diría que Dinamarca es el mejor lugar del mundo, pues aquí las personas pueden vivir cómo más les guste y no serán juzgadas por ello, en Dinamarca tu puedes hacer lo que quieras”.

Mucho he oído hablar de Dinamarca por la felicidad con la que vive su gente, por su arquitectura colorida y sus canales pero poco sabía sobre Christiania, ese barrio situado en el centro de la ciudad donde la gente vive sin reglas y bajo los acuerdos que su comunidad de aproximadamente 900 habitantes establece. Los “Christianitas” como se los conoce, poseen sus propias reglas y están parcialmente autogobernados en una comuna de 34 hectáreas en el barrio de Christianshavn bajo un status semilegal de comunidad de vecinos que se autoproclama independiente del estado danés.

Antes de continuar con mi relato quiero invitarlos a ver un video musical de Lukas Graham, un joven nacido y criado dentro de Christiania, para que se ubiquen dentro del entorno real de esta comunidad única y diferente. ¿Se imaginan cómo es vivir sin leyes?

El espacio físico donde hoy se sitúa Christiania era un terreno militar abandonado por el ejército danés en el año 1971. La iniciativa de un grupo de padres que proclamaba un espacio de juego libre para sus hijos fue creciendo hasta que en el año 1989 y luego de que el gobierno quisiera desalojarlos en numerosas ocasiones,  se forjó este asentamiento supeditado a una futura legalización y normalización.

Desde el año 2004 hubo una serie de conflictos entre las familias que componen la comunidad y el estado, ya que éste último quiere controlar el consumo de drogas y las edificaciones dentro del barrio. Las propiedades dentro de estos terrenos no pertenecen a personas individuales sino al colectivo de Crhistiania y no pueden realizarse operaciones de compra venta.

Si bien, Christiania no responde a las leyes del estado, tiene sus propias normas de convivencia las cuales se fueron formando y definiendo en participación conjunta de todos sus habitantes. Ellas son:

  • Democracia consensual: mantener una comunidad autosuficiente donde los habitantes sean libres de desarrollarse y expresarse como miembros responsables de la comunidad.
  • No hay coches ni motos privados, solo el transporte necesario de bienes comunes. Los habitantes se mueven a pie o en bicicleta.
  • En Christiania está permitida la venta de hashis y marihuana para consumo personal, se comercializan en la calle Pusher Street.
  • No se permite el consumo de heroína, cocaína, anfetaminas ni drogas de diseño en general. Ni está permitido el ingreso a los moteros que las traen consigo.
  • No a la violencia, no a las armas, no a las insignias de moteros, no a la ropa antibalas.
  • No está aceptado vender fuegos artificiales, encender petardos o comercializar con bienes robados.

 

 

Los más de 650 adultos que viven allí mantienen las áreas lo que incluye el alcantarillado, el abastecimiento de agua, los cables eléctricos, las casas o las calles  y organizan sus agrupaciones sociales, culturales y de negocios. En Christiania no hay policías. Tienen un equipo de recolectores de residuos, una enfermería, una guardería gratuita para niños, un club para montar a caballo y un club juvenil junto al lago.

En lo personal, conocer Christiania fue una experiencia única, entendí por qué aquel hombre en la estación central me dijo que Dinamarca era un país para vivir libre, donde cada persona podía hacer lo que quisiera y elegir de qué manera construir su futuro.

Christiania está llena de artistas, músicos, grafiteros, bailarines, niños libres jugando en la calle, puestos de reciclaje donde los vecinos intercambian ropa y objetos, productos ecológicos comercializados a buenos precios. Es cierto, para algunas personas quizás es un poco temeroso que en la calle “Pusher Street” los vendedores de hashis y marihuana usen máscaras para tapar sus rostros y haya carteles donde se prohíben las fotos y los videos, pero eso solo sucede allí, en esa calle de venta de drogas blandas ilegales. El resto de Christiania es totalmente transparente, hogares colmados de luz, solidaridad y compañerismo.

Lamentablemente, antes de conocer Christiania me mal informaron diciéndome que no podía llevar cámara de fotos porque allí estaban prohibidas, esto no es cierto, solo están prohibidas las fotos en la calle “Pusher Street”, el resto es un paraíso para el lente de cualquier fotógrafo, por lo cual, si vas a visitarla no dejes de llevar tu cámara, encontrarás inspiración por todos los rincones.

Volveré, para ver los rostros de esos niños jugando felices junto al lago con las hojas amarillas del otoño.

Fotos tomadas de internet

cristiania

cristiania2

cristiania3

The following two tabs change content below.
Una argentina viviendo en Barcelona. Fotógrafa de moda amante de reciclarlo todo, soñadora. Amo viajar, los choques culturales son mi hobbie favorito. Soy del mundo. Bienvenidos a mi universo donde todo lo hago con pasión.

Latest posts by Loli (see all)

Deja un comentario